Protegido, y ahí está justamente su valor
La calificación como suelo rústico protegido no es una limitación, sino una garantía. Mientras la edificación avanza en buena parte de la isla, este terreno y su entorno inmediato seguirán como están hoy: pinar, garriga y paredes secas antiguas, sin el riesgo de que al lado surja una obra nueva que rompa el paisaje. El precio refleja exactamente eso. Sin coeficiente de edificabilidad, sin costes de urbanización, sin ninguna de las cargas que trae el suelo edificable. Quien compra aquí paga por la tierra y su entorno, no por un derecho a construir que de todos modos no existe.











