Dos Mallorcas.
La costa vive del verano. En otoño mucho se calma, muchas casas quedan vacías la mitad del tiempo. El interior es distinto. Aquí hay panadería, escuela y mercado semanal todo el año, vecinos que te saludan al cabo de un tiempo, y noches en las que de verdad no se oye nada. Para algunos es demasiado tranquilo. Para otros es justo el motivo para venir.



